El ingreso al sótano se encontraba fuera de la casa, en el patio. Era una entrada de doble puerta y un nudo con cadena lo cerraba por fuera.
- De aquí es donde provienen los ruidos en la noche – dijo Johan – son golpes fuertes.
Johan nos invitó a su barrio a visitar una casa abandonada, donde se escuchaban ruidos en la noche. Pero decidimos ir en el día, para no correr riesgos.
- Seguro estás paranoico y es solo tu imaginación – dijo Lucas.
- opino lo mismo – agregue – así que marchémonos
Johan nos lanzó una mirada de muerte.
- ¿hemos saltado la cerca para nada? – Preguntó furioso - ¿no sienten curiosidad? Lo del ruido es cierto, así que entremos allí.
Asentimos de mala gana dispuestos a entrar. La verdad es que una parte mía si quería hacerlo.
Cogimos una enorme tijera de jardín e intentamos cortar la cadena, hasta que cedió. Al abrir la puerta nos recibió una enorme cortina de telaraña con varios insectos atrapados.
- De lujo – Comentó Lucas.
Ingresamos a través de la tela. El lugar era oscuro, la luz del día apenas iluminaba.
- Un lugar viejo y abandonado, no hay nada que ver aquí – dije- ya podemos irnos.
- ¿Escucharon? Vino de adentro
- ¡shh! – Calló Lucas – no queremos que nos descubran.
No había escuchado nada, pero era mi opinión contra dos. A medida que avanzamos mis ojos se acostumbraban a la oscuridad, podía distinguir un montón de pilares viejos de madera, y grandes telarañas con presas dentro.
Había una puerta al final del sótano, tenía escrito “L.C”
- ¿Qué hay detrás de esa puerta? – preguntó Lucas.
- Hay que averiguarlo – respondí.
- Parece que a nuestro amiguito Kendal le crecieron agallas – dijo Johan.
Era algo más que agallas, quería saber que hay detrás.
Johan abrió la puerta cuidadosamente. Era una habitación con cama y tv. Entramos lentamente y un ruido nos llamó.
- No debieron venir – era una voz femenina y el eco producía que la frase se repitiera varias veces.
- Pues ya nos vamos- dijo Lucas. Estaba temblando y en su voz se reflejaba el miedo que sentía.
- Ya es tarde – respondió la voz.
La puerta detrás se cerró fuertemente y empezamos a oír pasos que se detuvieron a centímetros de nosotros.
- Solo necesito dos – dijo.
Podía sentir su respiración claramente, estaba muy cerca.
- Quedas libre – pronunció – Entonces la puerta se abrió y un golpe me expulsó de la habitación. La puerta se volvió a cerrar con mis amigos dentro.
Escuché unos gritos y después silencio. Una parte de mi quería correr lejos, pero otra parte deseaba abrir la puerta y saber que sucedía; esa es la parte que ganó.
Volví a abrir la puerta y en un pequeño haz de luz distinguí la figura de una niña, vestía una bata blanca sucia y el cabello rubio era tan largo que se arrastraba en el suelo.
Estaba sentada mordiendo el cuello de un chico, de Johan; y a un lado estaba tirado el cuerpo de Lucas.
- Te lo advertí – dijo la niña.
Y en cuestión de segundos sentí unas manos heladas con largas uñas agarrarme el cuello, inmediatamente dos colmillos lo atravesaron.
-La curiosidad mató al gato, y ahora me ha matado a mí- fue lo último que pensé.


español/peruano
Siempre me han gustado las historias de vampiros. El año pasado publiqué EL RETORNO DE LOS INMORTALES, una historia plagada de bebedores de sangre salidos de otras épocas. Tu relato atrae desde el primer momento. Mi voto merecido y un saludo desde Trujillo.
Alberto Casado Alonso.
VIMON
Buen relato. Saludos y mi voto.
Mabel
Increíble relato, me has dejado sin palabras, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Aziza
Impresionante. Me ha encantado. Mi voto y un saludo.