Le vio salir del bar dando tumbos, envuelto en su vieja gabardina y llevándose consigo un transitorio olvido a un millar de tristezas y tres crudos desamores… Fue barato: seis billetes de un dólar le costaron dejar sobre la barra una tonelada de esperanza.


Mabel
¡Vamos, estaba que no se tenía en pie! Al final todo por lo que sufrió no sirvió de nada. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Manger
Así es, estimada Mabel. Muchas gracias por comentar. Un abrazo.
RafaSastre
Ahogó todas sus penas en alcohol (todas menos las que sabían nadar… ja ja ja). Un abrazo, Germán.
Manger
Hay penas muy “grasientas”, estimado Rafa. Muchas gracias por pasarte y comentar, amigo. Un fuerte abrazo.
ChristineCarcosa
Bebió hasta olvidarse de sí mismo, vamos. Estupendo micro, estimado Manger, que se lleva mi voto y un muy afectuoso saludo para ti
Manger
Y hasta se olvidó de poder soñar… Muchas gracias, estimada Christine por pasarte a leer y comentar. Un abrazo, amiga.
Matisse
Que bonito relato! Saludos
Manger
Muchas gracias, amiga Matisse; me alegra que así te lo haya parecido. Un afectuoso saludo.
VIMON
Buen micro, amigo Germán. Saludos y mi voto.
Manger
Muy agradecido por tu grata visita, amigo VIcente, y por tu apoyo. Un abrazo.
Manger
Muchas gracias también a mis amigos Charon Anadon, David Rubio y Luis González por pasaros a leer y por vuestro apoyo. Un abrazo.
Michel-Richelieu
Un microrrelato muy triste, aunque sucede muchas veces. Espero que aún le quedaran muchas más toneladas de esperanza.
Manger
Por desgracia, personajes como éste deambulan por las tabernas todos los días. Muchas gracias por pasarte a leer y comentar, estimado Michel. Un abrazo, amigo.
Patxi-Hinojosa
Espectacular: todo lo que dices con tan pocas palabras… Me ha encantado. Mi voto y un muy fuerte abrazo.
Manger
Gracias, estimado Patxi, eres muy amable. Un fuerte abrazo, querido amigo.
Manger
Muy agradecido, amigo Quique, por tu tiempo y lectura. Un abrazo.
Manger
Muy agradecido por tu visita y apoyo, amigo Dídac. Un cordial saludo.